Planeta Crimen: Goyo Cárdenas – El estrangulador de mujeres Parte II

Planeta Crimen: Goyo Cárdenas – El estrangulador de mujeres Parte II

Convertido en un hombre hecho y derecho, Goyo trataba ahora de cortejar a Gracielita. La buscaba, la ayudaba con sus tareas, la llevaba a su casa, la invitaba a salir, la perseguía…

Pero ella lo consideraba solo un buen amigo. No cedía a sus galanteos, y él se desesperaba cada vez más. Graciela nunca imaginó lo que le costarían esos rechazos…

Una tarde, el 2 de septiembre de 1942, Graciela no llegó a su casa después de clases. Había caído una tormenta en la ciudad, pero eso no era justificación. Era una chica seria, hija de familia. No era común que se ausentara así. No tenía un novio, que supieran, a pesar de algunos pretendientes… como Goyo.

Incluso si se hubiera ido con una amiga de la escuela, habría avisado en su casa. Definitivamente, algo malo estaba pasando.

Su padre era el prestigioso abogado Miguel Arias Córdoba. A la mañana siguiente, a primera hora, fue a la comisaría junto con su socio y amigo, José Campuzano, a denunciar la desaparición de su hija.

No era un caso cualquiera. Por el renombre de los abogados, atendió la denuncia el propio director del servicio secreto de la jefatura de policía, el general Leopoldo Treviño. Y asignó a dos de sus mejores detectives: Ana María Dorantes y José Acosta Suárez.

Acosta ya tenía experiencia en crímenes desgarradores: un año antes había resuelto el de la descuartizadora de la colonia Roma… pero esa es otra historia…

La investigación empezó en el último lugar donde sabían que había estado Graciela, la Escuela Nacional Preparatoria, en la calle de San Ildefonso, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

Los agentes fueron a preguntar entre los compañeros, con las amigas, y encontraron rápido las respuestas: todas las pistas apuntaban en una dirección, Gregorio Cárdenas.

A las 8 de la noche terminó la última clase de Graciela, etimologías. La chica salió en medio del aguacero y ahí estaba el coche de su amigo Goyo, un Ford modelo 1939, placas B-901. Los testigos la vieron subirse y desaparecer. El estudiante de química que la pretendía había sido el último que la vio. 

Pero Gregorio parecía tan buen muchacho… Hasta el licenciado Arias le dijo a la policía que era un tipo serio, honorable. Que él no podría haberle hecho nada a su hija.

Al detective Acosta no lo convencía ninguna buena facha o referencias. Viejo lobo de mar, él sospechaba de todos. En especial de los que parecían más inocentes. Y si las pistas apuntaban a Goyo, a Goyo habría que ir a interrogar.

@iartetam es una periodista mexicana especializada en temas de género, puedes encontrar más de su trabajo en https://www.animalpolitico.com/author/iarteta/ 

Esta investigación forma parte del episodio 1 de Planeta Crimen, podcast de True Crime hecho por MQN501 para audible, puedes escucharlo aquí: https://adbl.co/2NUuVQS 

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